Eugenia Rico - El beso del canguro
Eugenia
Rico
El beso del canguro
Editorial Suma de Letras
Siempre he mantenido
que la primera frase de una novela contiene el germen de la misma. Y en el caso
que nos ocupa, “El beso del canguro”, última obra narrativa de Eugenia Rico, solo
hay que leer con los ojos cerrados y escuchar.
Por eso el comienzo de El
beso del canguro está a la altura de los grandes. Porque ‘atrapa,
hechiza, captura, y produce el desasosiego necesario para continuar leyendo’ a
la par que comienza a darse entre lector y protagonista una suerte de empatía
que continuará hasta el final de la obra.
Pero ¿Quién es Lázaro en la obra literaria de Eugenia
Rico?. Hay que decir que estamos ante una novela diferente en su concepción de
la literatura, aunque de similar construcción narrativa que las anteriores ya
que Eugenia Rico permanece fiel a un
estilo de literatura fragmentaria que tan buenos resultados le ha dado hasta el
momento.
Lázaro, personaje central sobre el que pivotarán todos
los demás, es un “desharrapado”, un desgraciado, tomado este adjetivo con todas
las consideraciones y connotaciones posibles. Y El beso del canguro es el
monologo de Lazaro que solo parece tener un objetivo en la vida: “viajar a
Australia” un lugar, dice, “donde nadie es pobre y está prohibido pegar a las
mujeres”. Y con esa meta entre ceja y ceja, Lázaro irá dando tumbos de mujer en
mujer, de amo en amo, de prostituta en prostituta, hasta dar con sus huesos en
la cárcel. Uno de los pocos sitios donde aún se siente con poder. Testigo de la
sociedad imperante, observa desde niño las palizas que su madre sufre a diario
a cargo de su padre, se prostituye por caridad primero con Ángel su benefactor
y después con las sucesivas mujeres con las que convive, coquetea con la droga
a la par que trapichea con ella y sin saberlo, se convierte en una especie de
filósofo de la vida.
Porque Lazaro siembra la novela de verdaderas reflexiones
sobre la humanidad, sobre la libertad, el pesimismo, la felicidad…Finalmente,
Angel, posiblemente la única persona que le quiso de verdad, quien un día le
llevara un libro a la cárcel de una autora nobel, con el título de “Los
amantes tristes”, el homosexual a quien una vez robara, le pagará el
ansiado viaje a Australia en busca de la felicidad. Y Lázaro por fin, con la
decolorada foto de un termitero gigante en el bolsillo, partirá rumbo a su
tierra prometida.
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