Manuel García Rubio Sal
Manuel García Rubio
Sal
Lengua de Trapo -
2008
De novela total, según sus propias palabras, podemos
referirnos al hablar de Sal, la última obra entregada a los
lectores por Manuel García Rubio, un hombre tranquilo pero lleno de erudición. Urbano, a la
sazón verdadero protagonista y monologuista de la novela y sobre quien pivotan
las 500 paginas de Sal, no tiene nada, o casi nada de héroe. No se le podría
confundir con Bogart, por mucho que lo pretendiese. Y así tenemos ya en escena
a nuestro principal protagonista: Urbano Expósito, guionista, novelista, y
hombre que “quisiera estar seguro de
querer lo que quiere”, es decir, tan lleno de dudas como lo podríamos estar
cualquiera de nosotros en similares circunstancias. Rodeado como no, de
secundarios de lujo, de esos que suelen ser denominados “de reparto”. Su
hermano Anselmo, Selmo para los familiares y amigos, más cercano a la realidad
que Urbano, no en vano es de esos que “quiere
que le quieran”, y su amigo Tino, que con
pinta de contestatario de los años ochenta y más alejado de la realidad que
Urbano y Selmo, siempre quiere lo que
quiere. La novela avanza en medio de un monologo y como ya he dicho repleta
de innumerables referencias cinematográficas, mientras Urbano continua empeñado
en buscar una felicidad a la que cree tener derecho y en escribir su obra
magna. Una obra cuyo comienzo nos resulta siempre demasiado conocido, circular:
“Secuencia 1, habitación del Hotel Ritz,
interior, noche, la señora Gladstone en deshebille, recostada sobre la cama, la
espalda apoyada en el cabecero…. Mientras Urbano, o sea yo, o sea, el, calcula
embobado el momento de abrazarla”. Una y otra vez, como en la película Atrapado en el tiempo, Urbano visualiza
en deja vu idéntica escena. Una y otra vez, la escena se interrumpe con
las críticas de
Por Luis García
Comentarios
Publicar un comentario