CARTAS DEL NORTE - CATARSIS LITERARIA
CARTAS DEL NORTE
CATARSIS
LITERARIA

Julia
Otxoa, poeta, narradora y artista grafica como ella misma se define, es más
conocida en algunos círculos por sus microrrelatos, o relatos cortos,
englobados para algunos críticos dentro del género de la “minificción”. ‘El niño mordió el anzuelo y el pescador fue
atrapado y llevado a gran velocidad a los abismos marinos’, reza uno de los
que componen su última obra editada por Menoscuarto “Confesiones de una mosca”.
He de decir que me considero fanático de dicho género desde que cayeran en mis
manos los hiperbreves de Juan Jose Arreola o Monterroso, y más tarde gracias a
la labor desarrollada por aquellas Editoriales que se encargaron de dignificar
el género, con el descubrimiento de un sinfín de autores y narradores tanto de España
como de Latinoamérica. Otxoa aborda una vez más la soledad, el esperpento, la
muerte, la vida cotidiana, pequeños flashback
que una y otra vez a todos nos suceden casi de una forma kafkiana pero siempre visionándolos desde ese otro lado del espejo
al que nunca queremos acceder pero en el que solemos mirarnos para comprobar
cuan iguales y diferentes somos a nosotros mismos. Confesiones de una mosca
es un tamiz, como una manta de patchwork de
colores brillantes y opacos, cálidos y fríos.
Un zoco de incienso al que siempre es agradable regresar. Y de este libro, a
todo un descubrimiento.
Me acuerdo, de Joe Brainard, es el
antecedente al Me acuerdo de George Perec. Conocía el libro de Perec, por
supuesto, pero desconocía totalmente esta edición del autor norteamericano. Y más
aún, que George Perec se lo dedicara. De ahí su importancia. Paul Auster dice…”los libros supuestamente más
importantes…serán olvidados uno tras otro”. Y es que yo también “me acuerdo de la ropa heredada” y
también “me acuerdo de reflexionar sobre
si se debe o no se debe matar a una mosca”. En fin. Imprescindible para las
largas y tediosas tardes de domingo. Como imprescindible es volver siempre a
Juan Jose Millas, a sus “armarios comunicantes”, a la interpretación que hace
de la existencia de sus personajes cada vez que se pone delante de un ordenador
a darles vida propia.
Millas acaba de publicar Que nadie duerma, una
especie de ‘read movie’ con el Madrid más canalla a la par que quijotesco de
fondo, en el que Lucia, la protagonista, decide reinventarse laboralmente y
sentarse a los mandos de un taxi. A partir de ese momento, sus partenaires serán sus clientes. Tres
novedades, que darán que hablar, seguro.
Luis
Santillán
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