Varios
Autores
Grandes
minicuentos fantásticos
Alfaguara
- 2004
El micorrelato,
hiperbreve, minicuento..., cualquiera que sea la forma en que lo llamemos, goza
de muy buena salud. Prueba de ello es la abundancia de concursos literarios al
uso, aunque conviene recordar que ha sido el Circulo Cultural Faroni quien más
ha hecho por un género a menudo denostado, con su concurso anual de
hiperbreves. Y buena prueba también de ello, es la existencia de muchas y
variadas antologías sobre el mismo como la que nos ocupa, Grandes minicuentos fantásticos, aunque en esta ocasión los relatos breves vengan trazados por la
causalística de lo fantástico. Podría sin embargo verse amenazada esta obra por
la Antología de la literatura fantástica firmada por Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo. Craso error. Grandes minicuentos fantásticos recoge relatos breves de autores tan dispares como Fernando Iwasaky,
Gómez de la Serna, Juan José Arreola o Paúl Auster, Juan Perucho o Monterroso,
Juan José Millas o Michael Ende. Es decir, estamos ante una nómina de
escritores actuales o fallecidos, conocidos o menos conocidos, unidos todos por
eso que en literatura, y en otras artes, se ha denominado como “lo
fantástico”. Y ahí, casi todo cabe. Desde los relatos mas negros hasta los
satíricos, desde los breves de Max Aub o Ángel Guache hasta los surrealistas de
Luis Mateo Díez o Carlos Edmundo de Ory. Y todo cabe porque el micorrelato,
hiperbreve o minicuento, además de gozar de buena salud, es la expresión
literaria más pura del momento. Y si gratificante es releer el maravilloso El pozo de Luis
mateo Díez (pag. 197), en el que no se puede evitar encontrar similitudes con
Edgar Allan Poe, sorprendente es descubrir, aunque algunos ya sabíamos de ello,
que Antonio Muñoz Molina también cultivó el género (Corazón
de plástico pag. 125) o releer la variación que sobre La metamorfosis de Kafka nos entrega Augusto Monterroso. Con Grandes
minicuentos fantásticos, y con otras antologías al
uso, se demuestra que no sólo el hiperbreve es un género menor, sino que es
necesario en tiempos de travestismo literario. Con mayor o menor fortuna casi
todos los escritores se han acercado a él, y no son pocos quienes lo ven al
igual que la poesía, como un ejemplo de literatura en estado puro. Sea pues
bienvenida.
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