Washington Irving
La leyenda de Sleepy Hollow
Alba Editorial – 2010
Si usted, lector, aún mantiene intacta su capacidad
de asombro, precisamente en unos tiempos tan carentes de originalidad en los
que parece que casi todo está inventado, o cuando menos reciclado, y cree
firmemente que el valle que da nombre a la leyenda, Sleepy Hollow, no sólo es
posible que exista, sino que es capaz de localizarlo incluso cercano a su
ciudad, deténgase en la historia del desgraciado soldado de caballería de Hesee,
quien habiendo perdido su cabeza en una batalla de la Guerra de la Independencia, todas
las noches se levanta de su tumba y se encamina galopando hasta el campo de
batalla en un último y desesperado intento por recuperarla. Porque La
leyenda de Sleepy Hallow, no es sino la historia del Jinete sin Cabeza, una historia manida
que los más viejos creen reconocer les contaban de niños. Y es la historia de Ichabod el maestro, quien sin
pretenderlo, habrá de convertirse en un eslabón más de una fábula tan aparentemente
pueril en su concepción, como hermosa en su tradición. Porque la vida no es
sino una desesperada búsqueda de nosotros mismos, aunque esta venga
representada en forma de Jinete sin
Cabeza a lomos de un caballo.
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