El asombroso viaje de Pomponio Flato
Eduardo Mendoza
Seix Barral – Barcelona – 2008
Cuando se
parodia la historia
Si alguna virtud podemos encontrar en la última
novela de Eduardo Mendoza, El asombroso viaje de Pomponio Flato, nada
más comenzar a leerla, es su disparatado humor. Si alguna semejanza tiene con
otras, lo será con sus hermanas mayores, El laberinto de las aceitunas y El
misterio de la cripta embrujada. Bueno, semejanza sobretodo por el
perfil del protagonista de las dos novelas mencionadas con Pomponio Flato, algo
en lo que seguro no todos los críticos coincidirán. (Pero es que puesto a no
coincidir, soy yo el que no lo hace con las valoraciones de algunos de mis
colegas). Pomponio Flato, a la sazón nuestro héroe, investigador privado
acuciado por el hambre y la necesidad, viaja por el extenso territorio romano y
la fortuna o desfortuna quiere que haga escala en el Nazaret de principios del
I Milenio, en donde un carpintero de nombre José esta a punto de ser
ajusticiado por asesinato. El estómago se le retuerce y es contratado por un
niño, Jesús, hijo de José, para que desenmascare al verdadero asesino. “¿Cómo José va a ser el asesino si cumple
fielmente la voluntad de Dios?” (Pag
31). El elenco de personajes es cuantioso como cabe suponer, Lázaro, María,
Zacarías, Herodes.... , incluso los Reyes Magos de Oriente aparecen
colateralmente, todo para dar cuerpo a una disparatada historia en la que el
asesinado no lo está, y el no-asesino oculta un secreto tan viejo como las Sagradas
Escrituras. Todo para contarnos una curiosa historia que no sucedió, pero que
bien pudo haberlo hecho.
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